EL GRUPO DE ESCRITORES

EL GRUPO DE ESCRITORES

EL MONTE PARNASO

.
.
EL MONTE PARNASO SE ENCUENTRA EN ATENAS, Y SEGUN LA MITOLOGÍA, EN SU LADERA SE REUNÍAN LAS MUSAS.

MARGARITA DEL C. MORALES LO DESCRIBE EN EL POEMA QUE SE ENCUENTRA A LA DERECHA DEL BLOG:



viernes, 14 de junio de 2013

LEOPOLDO LUGONES

Nació en Villa María del Río Seco, Argentina, el 13 de junio de 1874 -
Poeta argentino. Hombre de vasta cultura, fue el máximo exponente del modernismo argentino y una de las figuras más influyentes de la literatura iberoamericana. Pasó la niñez y la adolescencia en su tierra natal, y tras breve temporada en Santiago del Estero, se estableció en Buenos Aires en 1895.
Trabajó en el diario El Tiempo y en 1897 fundó, con José Ingenieros, La Montaña, periódico socialista revolucionario. Tras algunos empleos menores, llegó a la dirección de la Biblioteca Nacional de Maestros. Hizo varios viajes a Europa y residió en París de 1911 a 1914. Colaboró en La Nación y obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1926.
En 1928 fundó la Sociedad Argentina de Escritores.
Su apoyo al golpe de Estado de 1930, la posterior desilusión que éste le produjo y quizás una profunda crisis sentimental lo llevaron a una depresión que culminó en su suicidio.
Es de destacar su particular evolución política. Se inició como un firme partidario de la ideología socialista, cuya introducción en Argentina se debe, en parte, a sus primeras soflamas políticas. Sin embargo, poco a poco fue retrocediendo hacia posturas más conservadoras: tras un breve período de adscripción al pensamiento liberal, se inclinó decididamente hacia la derecha y acabó convertido en uno de los principales valedores del fascismo argentino, sobre todo a partir de 1924, fecha en la que proclamó que había llegado "la hora de la espada". Seis años después, ya consagrado como una de las cabezas pensantes del movimiento reaccionario austral, colaboró activamente con el golpe de estado militar del general José Félix Uriburu (6 de septiembre de 1930).
Como poeta, Leopoldo Lugones irrumpió en el panorama literario argentino con el poemario Los mundos (1893), que pasó prácticamente inadvertido. Su encuentro con Rubén Darío, en Buenos Aires, en 1896, fue decisivo para reorientar la poesía de Lugones. El retoricismo de Las montañas de oro (1897) no tardó en ser sustituido por el tono irónico, extravagante e imaginativo de Los crepúsculos del jardín (1905) y Lunario sentimental (1909). En ambos libros se respira una atmósfera refinada y decadente, plena de languidez y elegancia modernistas, dentro de una corriente estética claramente influida por la creación de Rubén Darío. Su estilo se distingue por su originalidad creadora, y la precisión y la belleza lírica de sus versos.
A partir de 1910 Leopoldo Lugones cambió de registro poético para centrarse en una exaltación de su tierra y sus gentes (Odas seculares, 1910). Posteriormente, los asuntos cotidianos, vistos al trasluz de una rutina íntima, se convirtieron en el objeto de su siguiente entrega poética, titulada El libro fiel (1912), obra a la que siguieron otros poemarios como El libro de los paisajes (1917), Las horas doradas (1922) y Romancero (1924).
Al final de su trayectoria poética, Lugones se decantó por el cultivo de una poesía narrativa: Poemas solariegos (1927) y Romances del Río Seco (que vio la luz, póstumamente, en 1938). En su faceta de narrador, Lugones sobresalió principalmente por sus relatos, recogidos en Las fuerzas extrañas (1906), La torre de Casandra (1919), Cuentos fatales (1924) y La patria fuerte (1933). En muchas de estas narraciones breves, Lugones ensayó diferentes acercamientos fantásticos que pueden considerarse precursores de los mejores relatos de algunos de los más grandes cultivadores de este difícil género, como Horacio Quiroga, Jorge Luis Borges (uno de los mayores admiradores de Lugones) y Julio Cortázar. Publicó además dos novelas espléndidas: un relato histórico sobre la guerra de la independencia, titulado La guerra gaucha (1905), y unas meditaciones esotéricas que, en forma de novela teosófica, aparecieron bajo el título de El ángel de la sombra (1926). En la década de los años cuarenta, La guerra gaucha fue objeto de una versión cinematográfica que se convirtió en uno de los principales referentes del cine argentino de su tiempo.
También brilló Leopoldo Lugones en su condición de ensayista, faceta en la que dejó algunos títulos tan relevantes como El imperio jesuítico (1904), Las limaduras de Hephaestos (1910) e Historia de Sarmiento (1911). Las conferencias sobre el Martín Fierro de José Hernández, obra que leyó como poema épico, reunidas en El payador (1916), constituyen sin duda un hito en la interpretación de la literatura gauchesca. Además, dejó testimonio impreso de las constantes mutaciones de su pensamiento político, plasmadas en "Mi beligerancia y La grande Argentina".
Se suicida en El tigre, movido por una crisis sentimental el 18 de febrero de 1938

Fuente: Biografías y vidas

viernes, 7 de junio de 2013

FEDERICO GARCÍA LORCA

Poeta y dramaturgo español Nació el 5 de Junio en Fuente Vaqueros, España, en 1898.
Los primeros años de la infancia de Federico García Lorca transcurrieron en el ambiente rural de su pequeño pueblo granadino, para después ir a estudiar a un colegio de Almería. Continuó sus estudios superiores en la Universidad de Granada: estudió filosofía y letras y se licenció en derecho. En la universidad hizo amistad con Manuel de Falla, quien ejerció una gran influencia en él, transmitiéndole su amor por el folclore y lo popular.
A partir de 1919, se instaló en Madrid, en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a Juan Ramón Jiménez y a Machado, y trabó amistad con poetas de su generación y artistas como Buñuel o Dalí. En este ambiente, Lorca se dedicó con pasión no sólo a la poesía, sino también a la música y el dibujo, y empezó a interesarse por el teatro. Sin embargo, su primera pieza teatral, El maleficio de la mariposa, fue un fracaso. En 1921 publicó su primera obra en verso, Libro de poemas, con la cual, a pesar de acusar las influencias románticas y modernistas, consiguió llamar la atención. Sin embargo, el reconocimiento y el éxito literario de Federico García Lorca llegó con la publicación, en 1927, de Canciones y, sobre todo, con las aplaudidas y continuadas representaciones en Madrid de Mariana Pineda, drama patriótico. Entre 1921 y 1924, al mismo tiempo que trabajaba en Canciones, escribió una obra basada en el folclore andaluz, el Poema del cante jondo (publicado en 1931), un libro ya más unitario y madurado, con el que experimentaría por primera vez lo que será un rasgo característico de su poética: la identificación con lo popular y su posterior estilización culta, y que llevó a su plena madurez con el Romancero gitano (1928), que obtuvo un éxito inmediato. En él se funden lo popular y lo culto para cantar al pueblo de los gitanos perseguidos, personajes marginales marcados por un trágico destino. Formalmente, Lorca consiguió un lenguaje personal, inconfundible, que reside en la asimilación de elementos y formas populares combinados con audaces metáforas, y con una estilización propia de las formas de poesía pura con que se etiquetó a su generación.

PRECIOSA Y EL AIRE

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene
por un anfibio sendero
de cristales y laureles.
El silencio sin estrellas,
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.
En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres
donde viven los ingleses.
Y los gitanos del agua
levantan por distraerse,
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde.

Su luna depergamino
Preciosa tocando viene.
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme.
San Cristobalón desnudo,
lleno de lenguas celestes,
mira la niña tocando
una dulce gaita ausente.

Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre.

Preciosa tira el pandero
y corre sin detenerse.
El viento-hombrón la persigue
 con una espada caliente.

Frunce su rumor el mar.
Los olivos palidecen.
Cantan las flautas de umbría
y el liso gong de la nieve.
¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viento verde!
¡Preciosa, corre, Preciosa!
¡Míralo por dónde viene!
Sátiro de estrellas bajas
con sus lenguas relucientes.
Preciosa, llena de miedo,
entra en la casa que tiene,
más arriba de los pinos,
el cónsul de los ingleses.

Asustados por los gritos
tres carabineros vienen,
sus negras capas ceñidas
y los gorros en las sienes.
El inglés da a la gitana
un vaso de tibia leche,
y una copa de ginebra
que Preciosa no se bebe.
Y mientras cuenta, llorando,
su aventura a aquella gente,
en las tejas de pizarra
el viento, furioso, muerde.

 Tras este éxito, Lorca viajó a Nueva York, ciudad en la que residió como becario durante el curso 1929-1930. Las impresiones que la ciudad imprimió en su ánimo se materializaron en Poeta en Nueva York (publicada póstumamente en 1940), un canto angustiante, con ecos de denuncia social, contra la civilización urbana y mecanizada de hoy. Las formas tradicionales y populares de sus anteriores obras dejan paso en esta otra a visiones apocalípticas, hechas de imágenes ilógicas y oníricas, que entroncan con la corriente surrealista francesa, aunque siempre dentro de la poética personal de Lorca:

El vals de las ramas

Cayó una hoja
y dos
y tres.

Por la luna nadaba un pez.
El agua duerme una hora
y el mar blanco duerme cien.
La dama
estaba muerta en la rama.
La monja
cantaba dentro de la toronja.
La niña
iba por el pino a la piña.
y el pino
buscaba la plumilla del trino.
Pero el ruiseñor
lloraba sus heridas alrededor.
Y yo también
porque cayó una hoja
y dos
y tres.
Y una cabeza de cristal
y un violín de papel
 y la nieve podría con el mundo
si la nieve durmiera un mes,
y las ramas lucharan con el mundo
una a una,
dos a dos,
y tres a tres.

¡Oh duro marfil de carnes invisibles!
¡Oh golfo sin hormigas del amanecer!
Con el muuu de las ramas,
con el ay de las damas,
con el croo de las ranas,
y el gloo amarillo de la miel.
 Llegará un torso de sombra
coronado de laurel.
Será el cielo para el viento
duro como una pared
y las ramas desgajadas
se irán bailando con él.
Una a una
alrededor de la luna,
dos a dos
alrededor del sol,
y tres a tres
para que los marfiles
se duerman bien.

De nuevo en España, en 1932 Federico García Lorca fue nombrado director de La Barraca, compañía de teatro universitario que se proponía llevar a los pueblos de Castilla el teatro clásico del Siglo de Oro. Su interés por el teatro, tanto en su vertiente creativa como de difusión, responde a una progresiva evolución hacia lo colectivo y un afán por llegar de la forma más directa posible al pueblo. Así, los últimos años de su vida los consagró al teatro, a excepción de dos libros de poesía: Diván del Tamarit, conjunto de poemas inspirados en la poesía arabigoandaluza, y el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1936), hermosa elegía dedicada a su amigo torero, donde combina el tono popular con imágenes de filiación surrealista. Las últimas obras de Federico García Lorca son piezas teatrales. Yerma (1934) es una verdadera tragedia al modo clásico, incluido el coro de lavanderas, con su corifeo que dialoga con la protagonista comentando la acción. Parecido es el asunto en Bodas de Sangre (1933), donde un suceso real inspiró el drama de una novia que huye tras su boda con un antiguo novio (Leonardo). La huida, llena de premoniciones, en la que la propia muerte aparece como personaje, presagia un final al que se viene aludiendo desde la primera escena y en el que ambos hombres se matarán, segando así la posibilidad de continuidad de la estirpe por ambas ramas y renovando la muerte del padre del novio a manos de la familia de Leonardo. De esta manera, la pasión y la autobúsqueda concluyen con la destrucción de todo el orden establecido. Entre toda ellas destaca La Casa de Bernarda Alba (1936), donde la pasión por la vida de la joven Adela, encerrada en su casa junto con sus hermanas a causa del luto de su padre y oprimida bajo el yugo de una madre tiránica, se rebelará sin temor a las últimas consecuencias. De esta manera, su pasión por la vida se estrellará contra el muro de incomprensión de su familia concluyendo todo con su eliminación. Junto con la figura de la protagonista, destaca la serie de retratos femeninos que realiza el autor, desde la propia Bernarda hasta la vieja criada confidente de todas (La Poncia), la hermana amargada y envidiosa (Martirio) o la abuela enloquecida que se opone a la tiranía de Bernarda. La casa de Bernarda Alba, considerada su obra maestra, fue también la última, ya que ese mismo año, al estallar la guerra civil, fue detenido por las fuerzas franquistas el 9 de agosto de 1936 y fusilado diez días más tarde, en Viznar, bajo acusaciones poco claras que señalaban hacia su papel de poeta y librepensador, como un personaje susceptible de alterar el «orden social».

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/garcia_lorca.htm http://www.poesi.as/index201.htm http://www.poemas-del-alma.com/vals-en-las-ramas.htm

viernes, 17 de mayo de 2013

FRANCISCO LÓPEZ MERINO


Jorge Luis Borges era muy amigo del poeta platense Francisco López Merino, con quien se reunía con frecuencia en el Café "El Rayo" ubicado en la esquina de 1 y 44. Esto sucedía entre los años 1925 y 1928, cuando conjuntamente con otros escritores divulgaban aquí la llamada "Revista Oral". 
 También el amor de Borges por una mujer lo hacía viajar a La Plata con frecuencia, cuando visitaba a Elsa Astete Millán, que vivía en diagonal 80 esquina 4, y con quien se casaría 50 años después de conocerla, luego de que ella enviudara.
En esta misma ciudad el escritor dio su primera conferencia venciendo sus dificultades de hablar en público.
En el libro de María Esther Vázquez "Borges, Esplendor y Derrota" se ve una imagen fechada en 1928 que muestra al escritor junto a López Merino, sentados en un banco del zoológico de Buenos Aires. Al pie de la foto se indica que dos días más tarde de tomada esa imagen, López Merino se suicidaba en un baño del Jockey Club, a los 24 años. 

Efectivamente, Borges y López Merino fueron íntimos amigos. Francisco no había muerto joven, había decidido morir joven. 
 Según diría María Kodama, en un acto de reconocimiento al poeta platense: 
"Borges había quedado muy impactado con el suicidio de López Merino y se preguntaba, qué había podido llevarlo a tomar esa decisión, siendo tan joven y un escritor que comenzaba a ser reconocido. 
 De las páginas de "Cuaderno San Martín", el tercer libro de Jorge Luis Borges (1929): 


A Francisco López Merino 

 Si te cubriste, por deliberada mano, de muerte, 
 si tu voluntad fue rehusar todas las mañanas del mundo, 
 es inútil que palabras rechazadas te soliciten, 
 predestinadas a imposibilidad y derrota. 

 Sólo nos queda entonces 
 decir el deshonor de las rosas que no supieron demorarte, 
 el oprobio del día que te permitió el balazo y el fin.

 ¿Qué sabrá oponer nuestra voz 
 a lo confirmado por la disolución, la lágrima, el mármol?
 Pero hay ternuras que por ninguna muerte son menos: 
 las íntimas, indescifrables noticias que nos cuenta la música,
 la patria que condesciende a higueras y aljibe, 
 la gravitación del amor, que nos justifica. 

 Pienso en ellas y pienso también, amigo escondido, 
 que tal vez a imagen de la predilección, obramos la muerte, 
 que la supiste de campanas, niña y graciosa, 
 hermana de tu aplicada letra de colegial, 
 y que hubieras querido distraerte en ellas como en un sueño. 

 Si esto es verdad y si cuando el tiempo nos deja, 
 nos queda un sedimento de eternidad, un gusto del mundo,
 entonces es ligera tu muerte, 
 como los versos en que siempre estás esperándonos, 
 entonces no profanarán tu tiniebla 
 estas amistades que invocan. 


 El impacto que ocasionó en Borges la muerte de su amigo puede evidenciarse en otro increíble poema publicado en "Elogio de la sombra" (1969). porque la cita es más sutil, menos perceptible que en el indudable "A Francisco López Merino". 

 Mayo 20, 1928

 Ahora es invulnerable como los dioses. 
 Nada en la tierra puede herirlo,
ni el desamor de una mujer, 
 ni la tisis, ni las ansiedades del verso,
ni esa cosa blanca, la luna,
que ya no tiene que fijar en palabras. 
 Camina lentamente bajo los tilos; 
mira las balaustradas y las puertas,
no para recordarlas. 
 Ya sabe cuantas noches y cuantas mañanas le faltan. 
 Su voluntad le ha impuesto una disciplina precisa. 
Hará determinados actos,
cruzará previstas esquinas, 
tocará un árbol o una reja,
para que el porvenir sea tan irrevocable como el pasado.
 Obra de esa manera para que el hecho que desea y que teme 
no sea otra cosa que el término final de una serie. 
 Camina por la calle 49; piensa que nunca atravesará tal o cual zaguán lateral. 
 Sin que lo sospecharan, se ha despedido ya de muchos amigos.
 Piensa lo que nunca sabrá;
si el día siguiente será un día de lluvia.
 Se cruza con un conocido y le hace una broma.
Sabe que este episodio 
será, durante algún tiempo, una anécdota. 
 Ahora es invulnerable como los muertos. 
 En la hora fijada, subirá por unos escalones de mármol. (Esto perdurará en la memoria de otros). 
 Bajará al lavatorio; en el piso ajedrezado el agua borrará muy pronto la sangre. El espejo lo aguarda. 
 Se alisará el pelo, se ajustará el nudo de la corbata 
(siempre fue un poco dandy, como cuadra a un joven poeta) 
y tratará de imaginar que el otro, 
el de cristal, ejecuta los actos y que él, su doble, los repite.
La mano no le temblará cuando ocurra el último.
 Dócilmente, mágicamente, ya habrá 
apoyado el arma contra la sien. 
 Así, lo creo, sucedieron las cosas.


Fuente:   Internet
             "El cuaderno San Martín" de J. L: Borges
             "El elogió de la sombra" de J.L. Borges

jueves, 2 de mayo de 2013

ALEJANDRA PIZARNIK


Alejandra Pizarnik Nació en Buenos Aires, el 29 de Abril de 1936, en una familia de inmigrantes de europa oriental. Alejandra fue la hija de Elías Pizarnik y de Rosa Bromiker, ambos judíos rusos. Creció en un barrio de Avellaneda. Su infancia fue muy complicada. Hablaba el español con marcado acento europeo y tartamudeaba. Tenía graves problemas de acné y una marcada tendencia a subir de peso. Estas eventualidades minaban seriamente su autoestima. La autopercepción de su cuerpo y su continua comparación con su hermana la complicaron de manera obsesiva. Es posible que comenzara por esta razón a ingerir anfetaminas -por las que pronto desarrolló una fuerte adicción-, que le provocaban prolongados períodos con trastornos del sueño, euforia e insomnio lo que más tarde desembocaría en un trastorno límite de la personalidad. En 1954, tras el bachillerato, ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Permaneció como estudiante de la Facultad hasta 1957, tomando cursos de literatura, periodismo y filosofía, pero no acabó sus estudios. Paralelamente tomó clases de pintura. Fue lectora profunda de muchos y grandes autores durante su corta vida, intentó ahondar en los temas y aprender de lo que otros habían escrito. Así se motivó tempranamente por la literatura y por el inconsciente, lo que a su vez hizo que se interesara por el psicoanálisis. Para contrarrestar los efectos de las anfetaminas, consumía con frecuencia fármacos para dormir. A los 36 años se quitó la vida ingiriendo 50 pastillas de el barbitúrico Seconal, durante un fin de semana en el que había salido con permiso del hospital psiquiátrico "Pirovano" de Buenos Aires, donde se hallaba internada a consecuencia de su cuadro depresivo y tras dos intentos de suicidio. Falleció el 25 de septiembre de 1972. Faltó tiempo para la gran empresa literaria. Alejandra decía que tenía que escribir una novela y que tendría que aprender una nueva gramática para llegar a ese fin que rondaba por su cabeza. Hoy, tiene un monumento en la calle Güemes en Avellaneda.

Obras:
 Dejó como legado una vasta obra, a pesar de su corta vida un extenso poemario, así como muchos escritos y relatos cortos surrealistas, y alguna novela breve. Entre los principales se cuentan:
 • La tierra más ajena, 1955.
 • La última inocencia, 1956.
• Las aventuras perdidas, 1958.
• Extracción de la piedra de locura, 1968.
• Nombres y figuras, 1969.
• El infierno musical, 1971.
• La condesa sangrienta, 1971.
• El deseo de la palabra, 1975.
• Prosa poética, 1987.
• Poesía completa 1955-1972, 2000.
• Prosa completa, 2002. 

Poemas no recogidos en libros:
• Exilio • Otros poemas • Árbol de Diana • Los trabajos y las noches


Una de sus reflexiones:
Es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellar las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo llanto florecer mi silencio gris

 CUARTO SOLO
Si te atreves a sorprender
la verdad de esta vieja pared;
y sus fisuras, desgarraduras,
formando rostros, esfinges,
manos, clepsidras, seguramente vendrá
una presencia para tu sed,
 probablemente partirá
esta ausencia que te bebe.

viernes, 26 de abril de 2013

LA MUERTE DE CERVANTES

29/ 09/ 1547- 23/ 06/ 1616


El Día Internacional del Libro se conmemora el 23 de abril por coincidir la muerte de Cervantes con la de Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega.
Es cierto que según la UNESCO, haciendo una excepción, permitió que se diera por buena, la fecha de la muerte de Shakespeare y que coincidiera con la de Cervantes.

Cervantes falleció el 22 de abril según el nuevo Calendario Gregoriano que en la actualidad utilizamos y fue enterrado el 23, mientras que la diferencia de fechas es aún mayor con Shakespeare, ya que en aquella época Inglaterra se regía por el calendario Juliano, por lo que en realidad su muerte se produjo un 3 de mayo.


Durante los últimos meses de su vida, Cervantes dedica las pocas fuerzas que le quedan a concluir otra empresa iniciada hace tiempo, suspendida durante años, y que quiere ahora llevar a su término: Los trabajos de Persiles y Sigismunda.
 Tras prometer el Persiles, año tras año, en el prólogo de las Novelas ejemplares, el Viaje del Parnaso y la dedicatoria de la Segunda parte del Quijote, Cervantes concluye su redacción cuatro días antes de su muerte. Será su viuda la que entregue el manuscrito a Villarroel, quien lo publicará, en enero de 1617.
Unos meses antes de su muerte, Cervantes tuvo una recompensa moral por sus penurias e infortunios económicos:
Uno de los censores, el licenciado Marques Torres, le envió una recomendación en la que relataba una conversación mantenida en febrero de 1615, con notables caballeros, del séquito del embajador francés, ante la corte:
 «Preguntáronme muy por menor su edad, su profesión, calidad y cantidad. Halléme obligado a decir que era viejo, soldado, hidalgo y pobre, a lo que uno respondió estas formales palabras:
"Si necesidad le ha de obligar a escribir, plaga a Dios que nunca tenga abundancia, para que con sus obras, siendo él pobre, haga rico a todo el mundo"».
El 18 de abril, fecha en que recibe los últimos sacramentos, Cervantes se sabe condenado. Su sed no cesa, él mismo da cuenta por los síntomas que tiene diabetes, enfermedad sin remisión en aquella época, más que de la hidropesía diagnosticada por el supuesto estudiante.
Al día siguiente de la ceremonia de la Extremaunción, aprovecha un breve respiro para dirigir al conde de Lemos una admirable dedicatoria:
“Aquellas coplas antiguas, que fueron en su tiempo celebradas, que comienzan: Puesto ya el pie en el estribo, quisiera yo no vinieran tan a pelo en esta mi epístola, porque casi con las mismas palabras la puedo comenzar, diciendo:

Puesto ya el pie en el estribo
Con las ansias de la muerte,
Gran señor, ésta te escribo.
Ayer me dieron la Extremaunción, y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto, llevo la ida sobre el deseo que tengo de vivir, y quisiera yo ponerle coto hasta besar los pies a vuesa Excelencia; que podría ser fuese tanto el contento de ver a vuesa Excelencia bueno en España, que me volviese a dar la vida. Pero si está decretado que la haya de poder, cúmplase la voluntad de los cielos, por lo menos sepa vuesa Excelencia este mi deseo.”
El 20 de abril, dicta de un tirón el prólogo del Persiles, y concluye dirigiéndose al lector:
“Mi vida se va acabando y al paso de las efemérides de mis pulsos, que, a más tardar, acabarán su carrera este domingo, acabaré yo la de mi vida [...]. Adiós gracias; adiós donaires; adiós, regocijados amigos: que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida.”
El viernes 22 de abril, murió en su casa de Madrid, Miguel de Cervantes asistido por su esposa, y una de sus sobrinas, así rinde el último suspiro.
Al día siguiente, en los registros de San Sebastián, su parroquia, se consigna que su muerte ha ocurrido el sábado 23, de acuerdo con la costumbre de la época, que sólo se fijaba la fecha del entierro: como se sabe, es ésta última la que se conoce hoy en día, y en que se celebra cada año el Día del Libro. Cervantes fue inhumado en el convento de las Trinitarias, según la regla de la Orden Tercera, con el rostro descubierto y vestido con el sayal de los franciscanos. Pero sus restos fueron dispersados a finales del siglo XVII, durante la reconstrucción del convento.
En cuanto a su testamento, se perdió. Quedan las obras del «raro inventor», como él mismo se llama en el Viaje del Parnaso, a quien el Quijote le valió entrar en la leyenda.
 En efecto, ya circulaban traducciones al inglés y al francés desde 1612, y puede decirse que Cervantes supo que con el Quijote creaba una forma literaria nueva.

Fuentes:
www.cervantesvirtual.com
www.erroreshistoricos.com
www.culturaelpais.com

jueves, 11 de abril de 2013

VICTORIA OCAMPO -Su identidad-


Nacida el 7 de abril de 1890, Victoria Ocampo fue un símbolo de Buenos Aires y del mundo.
Creadora de la revista Sur. Fue la primera directora del Fondo Nacional de las Artes y la primera mujer académica de Letras.
A Victoria Ocampo. "La retrataron, entre otros, Man Ray y Giséle Freund, quien le debe a ella la vida, (en la ocupación nazi, por su origen judío, Victoria la hizo salir de Francia con pasaporte falso; la trajo a la Argentina y la hospedó en su casa).
María Esther Vázquez destacó la actitud generosa y solidaria que tenía Victoria Ocampo. "Ayudó a mucha gente. Recogió a chicos huérfanos y les dio educación. En la Segunda Guerra Mundial mandó tres toneladas de alimentos y ropa a la Europa ocupada, sobre todo a Francia. Fue una mujer muy sensible y generosa en el ámbito de la cultura. Borges, dijo que ella educó a su país y a su continente."
"Cuando viajó a Londres, a los 74 años, Victoria Ocampo fue al primer concierto de los Beatles y volvió deslumbrada. Estos muchachos marcan una época. Esto es genial, dijo, cuando nos recibió en Mar del Plata con el primer long play que grabaron los Beatles", recuerda hoy la escritora y periodista María Esther Vásquez, que compartió ese inolvidable encuentro con Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, Angélica Ocampo, Jorge Luis Borges y algunas personas más. "En un momento, Victoria sacó una peluca, que imitaba la melena de John Lennon, y le pidió a Borges que se la pusiera. Pero él, que tenía un estricto sentido del ridículo, dijo que no y comenzó una feroz discusión. Los dos gritaban y, de pronto, Victoria cortó el diálogo muy terminante: Usted, con lo empacado que es nunca va a llegar a nada. Fiel a su estilo, y a su capacidad para anticiparse a los tiempos y descubrir talentos, Victoria Ocampo desarrolló una personalidad singular.

-¿Qué la caracterizaba? -

Tuvo algo que se ha perdido: el sentido aristocrático de la vida, que en griego se define como un sentido ético, un sentido estético y un sentido heroico, dar sin esperar nada a cambio, ni siquiera agradecimiento. -Fue un símbolo de la cultura y de una época No ha habido en Occidente ningún hombre ni ninguna mujer que haya hecho la obra de cultura que hizo Victoria Ocampo, luchando contra todo el mundo. Las limitaciones que tenían las mujeres eran enormes. Groussac le mandó una carta diciéndole "no se meta en lo que no sabe". -.El mundo de la cultura le ha reconocido su obra -Ahora posiblemente sí. Pero tuvo muchos enemigos. Filippo Tomasso Marinetti, el creador del futurismo, la llamaba "reina de un salón de bolchevismo esnobista". Pablo Neruda publicó un poema contra ella y acusó a Sur de publicar la obra de "espías internacionales y colonialistas". Aunque más adelante, en 1960, la elogió públicamente en Nueva York. La generación del 60 al 70 la repudió absolutamente. Pero a Victoria Ocampo no la afectaban ni los ataques de extrema izquierda ni los de extrema derecha. Le pasó lo mismo que a Borges: nadie con menos inquietudes políticas consiguió que lo trataran de fascista, nazi, comunista. Consultada por la relación de Victoria Ocampo con Jorge Luis Borges, María Esther Vázquez consideró que "fue mala por algo que parece una estupidez, pero no lo es". Relató así que "Adolfito Bioy, casado con Silvina Ocampo y entrañable amigo de Georgie , consideraba a Victoria como una suegra, aunque era su cuñada. Borges le debió muchísimas cosas a ella y en algunos aspectos fue un poco desagradecido". Al respecto, contó que Victoria Ocampo pagó "aquellas primeras conferencias que dio en la Asociación Cultural Inglesa, en 1946, cuando fue removido de la Biblioteca Miguel Cané. Y también las primeras operaciones en los ojos por desprendimiento de retina". María Esther Vázquez lo supo por boca de la madre de Borges, Leonor Acevedo. "El nunca se enteró", agregó. También gestionó su designación como director de la Biblioteca Nacional. "El aspiraba a ser nombrado director de la Biblioteca Municipal de Adrogué. Y ella le dijo: Borges, no sea idiota, como siempre. Tenían una relación muy especial. En 1942, cuando no le dieron a Borges el Primer Premio Municipal por su libro El jardín de senderos que se bifurcan , Victoria Ocampo le dedicó un número de desagravio en Sur. Colaboraron Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Mallea, Bioy Casares, Sábato, Anderson Imbert y otros grandes escritores".

La visita de Tagore En 1924

Tagore fue el tema principal del artículo de Victoria Ocampo en el diario La Nación, titulado La alegría de leer a Rabindranath Tagore. Los dos artículos anteriores habían estado dedicados a John Ruskin y Mahatma Gandhi, a quienes respetaba y exaltaba. En cuanto a Tagore, Ocampo había leído su obra Gitanjali, su colección de poemas más famosa en la traducción de André Guide, en 1914. Tagore llegó a Buenos Aires en 1924. El poeta había contraído gripe durante el viaje y al día siguiente Ocampo fue a visitarlo al Plaza Hotel, donde se alojaba. Fue ella misma quien se ofreció a alojarlo en Villa Ocampo para su recuperación. Ante la negativa de sus padres, pidió prestada la quinta del marido de su prima, «Miralrío», Sin embargo, los ocho días previstos para su recuperación se convirtieron en dos meses, por lo que Ocampo debió alquilar la casa. Sentía, en sus propias palabras, una vasta admiración y entrega espiritual por Tagore, quien a su vez manifestó hallarse atraído por ella e incluso le dedicó un poema en noviembre. El 4 de enero de 1925, Tagore abandonó Buenos Aires y a Victoria apodada «Vijaya» por el autor. Ella le obsequió un sillón que al autor agradaba mucho. A partir del día siguiente, ambos iniciaron una correspondencia donde Tagore manifestó su pena de no poder permanecer más tiempo en Miralrío.
En 1930, volvieron a reencontrarse cuando Ocampo le organizó una exposición con su colección de pinturas en la Galería Pigalle de París, que luego fue llevada a Berlín y Londres. No se volvieron a ver y Tagore falleció once años después, en 1941.

Obras destacadas

• De Francesca a Béatrice (1924)
• Testimonios (Primera serie) (1935)
• Autobiografía Volumen 1 (1979)
• Testimonios (Segunda Serie) (1941)
• El viajero y una de sus sombras (1951)
• Autobiografía volumen 2 (1979)

Fuente:
Mariano De Vedia
María Esther Vásquez

jueves, 7 de marzo de 2013

GABRIEL GARCÍA MARQUEZ Primeros pasos


Gabriel José de la Concordia García Márquez nace en Aracataca, Colombia, el 6 de marzo de 1927.es un escritor, novelista, cuentista, guionista y periodista colombiano.
En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura. Es conocido familiarmente y por sus amigos como Gabito (hipocorístico guajiro para Gabriel), o por su apócope Gabo desde que Eduardo Zalamea Borda subdirector del diario El Espectador, comenzara a llamarle así.
Hijo de Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán, Gabriel García Márquez nació en Aracataca, en el departamento del Magdalena, Colombia, «el domingo 6 de marzo de 1927 a las nueve de la mañana...», como refiere el propio escritor en sus memorias. Cuando sus padres se enamoraron, el padre de Luisa, coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, se opuso a esa relación pues Gabriel Eligio García, que había llegado a Aracataca como telegrafista, no era el hombre que consideraba más adecuado para su hija, por ser hijo de madre soltera, pertenecer al Partido Conservador Colombiano y ser un mujeriego confeso. Con la intención de separarlos, Luisa fue enviada fuera de la ciudad, pero a su regreso, Gabriel Eligio la cortejó con serenatas de violín, poemas de amor, innumerables cartas y frecuentes mensajes telegráficos. Finalmente la familia capituló y Luisa consiguió el permiso para casarse con Gabriel Eligio, lo cual sucedió el 11 de junio de 1926 en Santa Marta. La historia y tragicomedia de ese cortejo, inspiraría más tarde a su hijo la novela El amor en los tiempos del cólera.
Poco después del nacimiento de Gabriel, su padre se convirtió en farmacéutico y, en enero de 1929, se mudó con Luisa a Barranquilla, dejando a Gabriel en Aracataca al cuidado de sus abuelos maternos. Dado que vivió con ellos durante los primeros años de su vida, recibió una fuerte influencia del coronel Márquez, quien de joven mató a un hombre en un duelo y tuvo, además de los tres hijos oficiales, otros nueve con distintas madres. El Coronel era un liberal veterano de la Guerra de los Mil Días, muy respetado por sus copartidarios y conocido por su negativa a callar sobre la Masacre de las bananeras, suceso en el que murieron cientos de personas a manos de las Fuerzas Armadas de Colombia durante una huelga de los trabajadores de las bananeras, hecho que García Márquez plasmaría en su obra. El coronel, a quien Gabriel llamaba "Papalelo", describiéndolo como su «cordón umbilical con la historia y la realidad», fue también un excelente narrador y le enseñó, por ejemplo, a consultar frecuentemente el diccionario. Frecuentemente decía: «Tú no sabes lo que pesa un muerto», refiriéndose así a que no había mayor carga que la de haber matado a un hombre, lección que García Márquez más tarde incorporaría en sus novelas.
Su abuela, Tranquilina Iguarán Cotes, a quien García Márquez llama la abuela Mina y describe como "una mujer imaginativa y supersticiosa" que llenaba la casa con historias de fantasmas, premoniciones, augurios y signos, fue de tanta influencia en GGM como su marido e incluso es señalada por el escritor como su primera y principal influencia literaria, pues le inspiró la original forma en que ella trataba lo extraordinario como algo perfectamente natural cuando contaba historias y como sin importar cuán fantásticos o improbables fueran sus relatos, siempre los refería como si fueran una verdad irrefutable. Además del estilo, la abuela Mina inspiró también el personaje de Ursula Iguarán que, unos treinta años más tarde, su nieto usaría en "Cien años de soledad", su novela más popular.
Su abuelo murió en 1936, cuando Gabriel tenía ocho años. Debido a la ceguera de su abuela él fue a vivir con sus padres en Sucre, población ubicada en el departamento de Sucre (Colombia), donde su padre trabajaba como farmacéutico.
Su niñez está relatada en sus memorias Vivir para contarla.
Después de 24 años de ausencia, en 2007 regresó a Aracataca para un homenaje que le rindió el gobierno colombiano al cumplir sus 80 años de vida y los 40 desde la primera publicación de Cien años de soledad. 
Poco después de llegar a Sucre, se decidió que Gabriel debía empezar su educación formal y fue mandado a un internado en Barranquilla, un puerto en la boca del Río de Magdalena. Allí adquirió reputación de chico tímido que escribía poemas humorísticos y dibujaba tiras humorísticas. Serio y poco dado a las actividades atléticas, fue apodado El Viejo por sus compañeros de clase. García Márquez cursó los primeros grados de secundaria en el colegio jesuita San José (hoy Instituto San José) desde 1940, en donde publicó sus primeros poemas en la revista escolar Juventud. Luego, gracias a una beca otorgada por el Gobierno, Gabriel fue enviado a estudiar a Bogotá de donde lo reubican en el Liceo Nacional de Zipaquirá, población ubicada a una hora de la capital, donde culminará sus estudios secundarios. Después de su graduación en 1947, García Márquez se fue a Bogotá a estudiar derecho en la Universidad Nacional de Colombia, donde tuvo especial dedicación a la lectura. La metamorfosis de Franz Kafka, fue una obra que le inspiró especialmente. Estaba emocionado con la idea de escribir, no literatura tradicional sino en un estilo similar a las historias de su abuela, en las que se «insertan acontecimientos extraordinarios y anomalías como si fueran simplemente un aspecto de la vida cotidiana». Su deseo de ser escritor crecía. Poco después, publicó su primer cuento, "La tercera resignación", que apareció en el 13 de septiembre de 1947 en la edición del diario El Espectador. Aunque su pasión era la escritura, continuó con la carrera de derecho en 1948 para complacer a su padre.
Después del llamado «Bogotazo» en 1948, unos sangrientos disturbios que se desataron el 9 de abril a causa del magnicidio del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, la universidad cerró indefinidamente y su pensión fue incendiada. García Márquez se trasladó a la Universidad de Cartagena y empezó a trabajar como reportero de El Universal. En 1950, desiste de convertirse en abogado para centrarse en el periodismo y se traslada de nuevo a Barranquilla para trabajar como columnista y reportero en el periódico El Heraldo. Aunque García Márquez nunca terminó sus estudios superiores, algunas universidades, como la Universidad de Columbia de Nueva York, le han otorgado un doctorado honoris causa en letras.

Fuente: Wikipedia