EL GRUPO DE ESCRITORES

EL GRUPO DE ESCRITORES

EL MONTE PARNASO

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EL MONTE PARNASO SE ENCUENTRA EN ATENAS, Y SEGUN LA MITOLOGÍA, EN SU LADERA SE REUNÍAN LAS MUSAS.

MARGARITA DEL C. MORALES LO DESCRIBE EN EL POEMA QUE SE ENCUENTRA A LA DERECHA DEL BLOG:



jueves, 17 de julio de 2014

GISELDA GAMBARO

Novelista y dramaturga. Nació en Buenos Aires el 24 de julio de 1928. Comenzó a escribir tempranamente, dedicándose en principio a la narrativa, género que alternó después con la dramaturgia. Desempeñó distintos trabajos hasta que la obtención de premios y la percepción de sus derechos de autor le permitieron, hacia 1982, vivir de su tarea específica. Durante la dictadura militar argentina, un decreto del general Videla prohibió su novela “Ganarse la muerte” por encontrarla contraria a la institución familiar y al orden social. Debido a esto y a la situación imperante, se exilió en Barcelona, España. Actualmente reside en un barrio suburbano de la provincia de Buenos Aires. 

Entre sus obras se encuentran

Real envido - La malasangre - Del sol naciente - Dar la vuelta - Información para extranjeros - Puesta en claro - Sucede lo que pasa - Viaje de invierno - Nosferatu - Cuatro ejercicios para actrices - Acuerdo para cambiar de casa - Sólo un aspecto - La gracia - El miedo - El nombre - El viaje a Bahía Blanca - El despojamiento - Decir sí - Antígona furiosa - Las paredes - El desatino - Los siameses - El campo - Nada que ver - Efectos personales - Desafiar al destino - Morgan - Penas sin importancia - Atando cabos - La casa sin sosiego - Es necesario entender un poco-Viejo matrimonio - Una felicidad con menos pena - Nada que ver - Cada cosa en su lugar - De profesión maternal. En lo que se refiere Narrativa publicó: “Madrigal en ciudad”. Ed. Goyanarte, 1963 Premio Fondo Nacional de las Artes, “El Desatino”. Emecé Editores, 1965 Premio Emecé, “Una felicidad con menos pena”. Ed. Sudamericana, 1967. Mención especial en el concurso de novela Primera Plana- Sudamericana, “Nada que ver con otra historia”. Ediciones Noé, 1972. 2da.edición, Torres Agüero Editor, 1987 y “Ganarse la muerte”. Ed. De la Flor, 1976. En el Teatro San Martín, Griselda Gambaro estrenó muchas de sus obras: Nada que ver (1972), Puesta en claro (1986), Antígona furiosa (1988), Morgan (1989), Penas sin importancia (1990), La casa sin sosiego (1992), Es necesario entender un poco (1995) y Dar la vuelta (1999). “Griselda Gambaro practica un teatro ético. Le importa la condición humana. Se pregunta qué está bien y qué está mal. Qué pasa en el mundo con la justicia y con la dignidad. Se plantea qué lugar hay para el perdón, la rebelión o la solidaridad. Pero no lo hace con interrogaciones abstractas sino mostrando su funcionamiento concreto, su materialidad en las relaciones humanas. Bucea en el vínculo entre madres y padres, con los hijos, entre hermanos, en grupos de amigos, de parejas, entre jefes y empleados. El lazo de amor, sanguíneo o fraternal, no da garantías o certezas. Lo que muestra no son relaciones armónicas, sino capaces de engendrar odios, injusticias, arbitrariedades, sumisión. Pero también abre la posibilidad de la esperanza, y siempre hay víctimas y victimarios” (Nora Mazziotti en la Revista Teatro N° 48, septiembre de 1995). 

Últimas obras estrenadas: 

La señora Macbeth y Lo que va dictando el sueño (ésta última en el año 2002, en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín). 24/7/1928 Teatro y novelas[editar] "Cuentos" Editorial Americaleye. Cubierta e ilustraciones de Juan Carlos Distéfano. 1953 "Madrigal en ciudad". Narrativa. Griselda Gambaro, Ed. Goyanarte, Buenos Aires, 1963. "El Desatino". Historias cortas. Griselda Gambaro, Emecé Editores, Buenos Aires, 1965. "Una felicidad con menos pena". Novela. Griselda Gambaro, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1967. "Nada que ver con otra historia". Novela. Griselda Gambaro, Ediciones Noé, Buenos Aires, 1972; 2.ª edición, Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1987. "La cola mágica". Historias infantiles. Griselda Gambaro, Ed. de la Flor, Buenos Aires, 1976. "Conversaciones con chicos. Sobre la sociedad, los padres, los afectos, la cultura". Griselda Gambaro, Timerman Editores, 1976; Ediciones Siglo XX, 1983. "Ganarse la muerte". Novela. Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1976. "Dios no nos quiere contentos". Novela. Griselda Gambaro, Ed. Lumen, Barcelona, 1979. "Lo impenetrable". Novela. Griselda Gambaro, Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1984 y 1988. "Teatro 1". Volumen que incluye las obras "Real envido", "La malasangre" y "Del sol naciente". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires,1997 (3.ª edición). "Teatro 2". Colección de teatro: "Dar la vuelta", "Información para extranjeros", "Puesta en claro" y "Sucede lo que pasa". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1995 (2.ª edición). "Teatro 3". "Viaje de invierno", "Nosferatu", "Cuatro ejercicios para actrices", "Acuerdo para cambiar de casa","Sólo un aspecto", "La gracia", "El miedo", "El nombre", "El viaje a Bahía Blanca", "El despojamiento", Decir sí and "Antígona furiosa". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1997 (3.ª edición). "Teatro 4". "Las paredes", "El desatino", "Los siameses", "El campo" y "Nada que ver". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1990 (2.ª edición). "Teatro 5". "Efectos personales", "Desafiar al destino", "Morgan" and "Penas sin importancia". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1991. "Teatro 6". "Atando cabos", "La casa sin sosiego", "Es necesario entender un poco". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1996. "Después del día de fiesta". Novela. Griselda Gambaro, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1994. "Saying Yes". Play. Griselda Gambaro, Sebastian Doggart, Nick Hern Books, 1996. "Lo mejor que se tiene". Historias breves. Griselda Gambaro, Grupo Editorial Norma, 1997. "Escritos inocentes". Ensayos. Griselda Gambaro, Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 1999. "El mar que nos trajo". Novela. Griselda Gambaro, Editorial Norma, Buenos Aires, 2002. "Teatro (cinco piezas)". Griselda Gambaro, Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2002. "Promesas y desvaríos". Novela. Griselda Gambaro, Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2004. "Teatro 7". Plays: "No hay normales", "En la columna", "Pisar el palito", "Para llevarle a Rosita", "Cinco ejercicios para un actor", "Almas". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2004. "A nadar con María Inés". Novela. Griselda Gambaro, Editorial Alfaguara (Infantil), Buenos Aires, 2005. "Siamese Twins" by Griselda Gambaro and Gwen MacKeith (Sep 1, 2011) Algunas de sus obras han sido utilizadas como libretos para óperas. Así, Jorge Liderman utilizó Antigona furiosa en 1991 y Gerardo Gandini utilizó como libreto para otra ópera La casa sin sosiego en 1992.
Fuente:
Alternativa teatral - Wikipedia

sábado, 14 de junio de 2014

EMILIO MARTÍN MORALES

EMILIO MARTÍN MORALES
 25/ 6/ 1893 - 11/ 08/ 1979

Hijo de Herminia Terrile y Emilio Morales Gauna. 
Su padre, hombre de empresa, fue uno de los fundadores, de la Villa Garibaldi en la Ciudad de La Plata, el que luego de perder todos sus bienes por la crisis económica de 1890, se va a la Provincia de Misiones con su familia, y es allí donde nace su hijo Emilio Martín el 25 de Junio de 1893, el tercero de sus hijos. 
En el período de su adolescencia Emilio Martín, es traído por sus padres a La Ciudad de La Plata, junto a sus ocho hermanos. Se instalan en el Barrio de La Granja y es en esta etapa de su vida, donde comienza a escribir sus primeras poesías. A los 15 años, ya trabaja en una escribanía. Más tarde ingresa a la facultad de Agronomía, carrera que queda trunca y comienza a dedicarse a la escultura en madera. Su primer trabajo, es un busto realizado en madera de sauce, que reproduce con inigualable maestría a Olga Maril, con quien contrae matrimonio. Fruto de esa unión nacen dos hijos: Emilio que muere a la edad de 7 años y en 1919, María del Carmen. Al ver que la madera de sauce, es perecedera por ser blanda, empieza a trabajar el incienso y el quebracho, donde realiza trabajos de altorrelieve: “El Cristo”, “La anciana” y bustos de “Sarmiento”, “El fauno”, “Un negro” y “Martin fierro” entre otros. 
De frágil salud Olga fallece a la edad de 34 años. En 1938 contrae matrimonio con Margarita March, Trabaja en el Ministerio de Economía, y comienza a dedicarse más a la poesía que a la talla. 
De esta segunda unión nace Emilio Rogelio quien mas tarde recopilaría su obra poética “Floraciones de otoño” y Margarita del Carmen, también escritora. 
El dolor nuevamente llama a su puerta, con la muerte de su segunda esposa. Su libro de poemas, en los que vuelca un aire castizo,  


Fallece a a la edad de 86 años el 11 de Agosto de 1979 en la Ciudad de La Plata.


De su libro de poemas "Floraciones de otoño" en donde se puede apreciar un aire castizo




A MÍ MADRE 

En el día de su cumpleaños

Aquí está mí regalo, son estos versos
la expresión más discreta del alma mía
surgieron de la mente sin más esfuerzos
que los que da el cariño para este día.

Este pobre cariño que es tan sincero
que a mí madre profeso y he profesado
es el viejo cariño que el mundo entero
a las madres le tienen bien dedicado.

Tú que muestras desplantes de gran matrona
y que ves en cada hijo al hijo amado
deberías estar señora, en una poltrona
de algún viejo castillo de algún ducado.

Pero aquí en nuestros pechos muy bien oculto 
hay un órgano rojo de ritmo lento…
que en todos los momentos te rinde culto
y cuando estas contenta está contento.

Y al saberte dichosa en tú cumpleaños
alzamos nuestras copas con alegría
y al señor de los cielos, otros cien años
le pedimos que pases como este día.


GRANADINA

Cien pedacitos de luna
formando estrellas de plata,
engarzadas en tus manos 
cuajan en coplas gitanas.

Andalucía que es gracia
pone en la danza que es alma
el sangrar de las guitarras
como en noches valencianas.

Y paseando tus panderos 
por Mallorca y por Granada
dejaste por mil senderos
miel y gracia sevillana.

Y al son de las caracolas
en perfumes de cien albas
fundiste cien corazones
al despertar de Granada



miércoles, 4 de junio de 2014

RICARDO SANTIAGO KATZ


26/ 01/ 1941 - 25/ 03/ 2014

Distinguido historiador que buceó, entre otros temas, en los orígenes y el desarrollo de nuestra ciudad; comprometido maestro de escuelas rurales; y prolífico escritor inclinado, fundamentalmente, a campos de la educación poco explorados, falleció, a los 73 años, el profesor Ricardo Santiago Katz. Había nacido el 26 de enero de 1941 en la capital federal, pero en los primeros años de su infancia se mudó con su familia a La Plata, y en esta ciudad creció, se educó, formó a varias generaciones en las ciencias humanísticas, fundó familia y cosechó numerosas amistades. No bien completó la escuela secundaria en el Normal 3 ingresó a la facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata, de donde egresó con el título de profesor de Ciencias de la Educación. Residió, durante temporadas, en diferentes pueblos bonaerenses y patagónicos, como General Belgrano y Pilcaniyeu, y vivió también una interesante experiencia con las comunidades indígenas en la provincia de Chaco. 
En cada lugar en el que se asentó fue maestro y profesor, ocupó cargos directivos docentes y participó en programas radiales de divulgación cultural. Fue autor de decenas de libros, entre otros, “Periodismo platense: Génesis y evolución”, “Historia de las elecciones presidenciales argentinas”,
“Almafuerte: un maestro y periodista combativo”, El pueblazo: mito, leyenda y realidad (Belgrano y su gesta popular); 
“La disciplina escolar de nuestro tiempo (ayer – hoy)”, 
“La escuela rural: su problemática y perspectiva” e “Historia de la educación en la provincia de Buenos Aires”. 
Amante de los deportes y en particular del fútbol (era hincha de Boca) también se vinculó con las ligas locales y escribió: 
“Everton: el decano del fútbol”. 
Con su compañera de los últimos veinte años, la abogada María del Carmen Taborcía, no sólo compartió significativos momentos de su vida sino también la pasión de escribir. Ambos fueron coautores de las obras “Alfonsín, crónica de una presidencia” y “Terrorismo familiar”. 
Por su fecunda labor en el ámbito educativo fue declarado el año pasado “Personalidad destacada” en el Concejo Deliberante de La Plata. 
Amante del progreso, impulsor de iniciativas culturales y sociales, puso todo su empeño en promover el saber humano entre sus allegados, sus muchos discípulos y en las comunidades en las que desarrolló una activa participación. Katz se destacó, además, por su carácter afable, su conversación pausada y por el don de saber escuchar a sus interlocutores. 
Sus hijos Ernesto, Esteban y Rodolfo; Iván, de quien se consideró un padre; y sus nietos y bisnieto, heredan de Ricardo Katz el valioso legado de un hombre de profundas inquietudes intelectuales; en definitiva, de un curioso investigador que tuvo al conocimiento como eje central de su existencia. 

Fuente: Diario "El Día" de La Plata 

















Ricardo Santiago Katz falleció el 25 de Marzo de 2014.
Con profundo dolor, enlutó a este grupo de amigos del "Parnaso platense" la pérdida irreparable de su cálida presencia.

Pero un escritor como él nunca se va del todo, quedan sus libros cargados de sabiduría.
"Gracias Ricardo por tu palabra oportuna, tus consejos y hermandad" 

martes, 3 de junio de 2014

FEDERICO GARCIA LORCA

5/ 06/ 1898    18/ 08/1936

Nació en Fuente Vaqueros,
Granada el 5 de junio de 1896. 

El 13 de octubre de 1933, Federico llegaba a Buenos Aires desde Barcelona a bordo del barco "Conte Grande". Según uno de sus más destacados biógrafos, Ian Gibson, aquí fue feliz y conoció por primera vez el éxito y el reconocimiento unánime de la crítica y el público que llenó durante meses la sala del Teatro Avenida para disfrutar de "La zapatera prodigiosa". La había estrenado en 1930 con la notable compañía de Margarita Xirgu, en el Teatro Español de Madrid, pero diría Lorca: "En realidad su verdadero estreno es en Buenos Aires y bailada por la gracia extraordinaria de Lola Membrives con el apoyo de su compañía". Federico brindó varias conferencias en Buenos Aires; la primera, a poco de llegar en "Amigos del Arte" sobre "Juego y teoría del duende" en la que le regaló al público argentino estas palabras: "El dirigir la palabra esta noche al público no tiene más objeto que dar las gracias bajo el arco de la escena por el calor y la cordialidad y la simpatía con que me ha recibido este hermoso país, que abre sus praderas y sus ríos a todas las razas de la tierra. A los rusos con sus estrellas de nieve, a los gallegos que llegan sonando con ese cuerno de blando metal que es su idioma, a los franceses en su ansia de hogar limpio, al italiano con su acordeón lleno de cintas, al japonés con su tristeza definitiva. Pero a pesar de esto, cuando subía por las ondas rojizas y ásperas de cómo la melena de un león que tiene el Río de la Plata, no soñaba esperar, por no merecer, esta paloma blanca temblorosa de confianza que la enorme ciudad me ha puesto en las manos; y más que el aplauso, agradece el poeta la sonrisa de viejo amigo que me ofrece el aire luminoso de la Avenida de Mayo. En los comienzos de mi vida de autor dramático yo considero como fuerte espaldarazo esta ayuda atenta de Buenos Aires que correspondo buscando su perfil más agudo entre sus barcos, sus bandoneones, sus finos caballos tendidos al viento, la música dormida de su castellano suave y los hogares lindos del pueblo donde el tango abre en el crepúsculo sus mejores abanicos de lágrimas". Aquí Lorca vibró con el tango y se fascinó con el sonido único del bandoneón en aquellas interminables noches en la Peña del Tortoni, donde se reunían los artistas y poetas de la Bohemia porteña como Raúl González Tuñón. Por aquellos días conoció y escuchó cantar a Gardel, al que le dijo "En la ciudad del tango tengo la fama de un torero". También compartió largas charlas con el cónsul chileno en Buenos Aires, Pablo Neruda, y organizó con él un homenaje al enorme nicaragüense Rubén Darío que se convierte en un libro con dibujos de Lorca. Federico se enamoraba de aquellos aires buenos, de los bolichitos donde prefería el vodka ruso. En uno de ellos les leyó a sus amigos: "La casa de Bernarda Alba", que llevaba el subtítulo de "drama de mujeres en los pueblos de España" y pensaba estrenar en Madrid. En su habitación 704 del Hotel Castelar siguió escribiendo "Yerma", que le tenía prometida a Lola Membrives. Lorca habló por teléfono a España desde los estudios de Radio Splendid; en aquel emocionado saludo, uno de los pocos registros de su voz, puede escucharse: "Nadie sabe, ni se imagina, la emoción simple y profunda que rodea mi corazón como una corona de flores invisibles al saber que en estos instantes mi voz se está oyendo en América y que, sobre todo, está vibrando en Buenos Aires enredada en el gran altavoz del bar o disminuida en la pequeña radio que tienen en su cuarto de estudiante o la muchachita que hace escalas en su piano. ¡Salud, amigos!". Federico dejó Buenos Aires el 27 de marzo de 1934 extrañándola: "Y es que Buenos Aires -decía- tiene algo vivo y personal; algo lleno de dramático latido, algo inconfundible y original en medio de sus mil razas que atrae al viajero y lo fascina. (.) Me voy con gran tristeza, tanta, que ya tengo ganas de volver". Le escribía a su padre: "Buenos Aires es una ciudad maravillosa. Es como me gustaría que fuera España: cosmopolita, llena de amigos, desprejuiciada, tumultuosa, desbordante de vida y de cultura...". Dos años después En el expediente levantado por los que vivaban la muerte y mataban la vida, podía leerse que Federico era "un escritor subversivo y homosexual". Todo esto lo condenó y bastó para que aquel 18 de agosto de 1936 fuera fusilado junto a un maestro y dos toreros anarquistas. Aquel régimen asesino que llegaba para quedarse por 40 años no soportaba tanto arte, tanto duende.

Fuente: Prof. Felipe Pigna

sábado, 28 de septiembre de 2013

ROBERTO THEMIS SPERONI

29/ 09/ 1922 - 28/ 09/ 1967

Speroni nació en La Plata el 29 de Septiembre de 1922 y murió en City Bell el 28 de Septiembre de 1967. Fue uno de los cuatro hijos de Roberto José Speroni y Teodolinda Laura Ivaldi. Si bien nació en La Plata, a la temprana edad de seis años sus padres se trasladaron a City Bell, a una casa de la calle Cantilo entre 17 y Sarmiento, en la que el poeta vivió en su infancia. La escuela N° 12 fue en donde Themis Speroni cursó sus estudios primarios en la Escuela No. 12 , donde comenzó a manifestarse su vocación por las letras, heredada de su padre, que era periodista, corresponsal y colaborador de un periódico. El poeta cursó sus estudios secundarios en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús, pero abandonó sus estudios para tomar algunas clases en la facultad de Bellas Artes de la ciudad de La Plata, en calidad de oyente, proyecto que también abandonó para dedicarse a trabajar. . Colaboró en diversos diarios y revistas locales y en los principales diarios de la ciudad de Buenos Aires. Fue fundador de "El potro al viento" e integrante del grupo de las "Ediciones del Bosque" junto a María Dhialma Tiberti, Raúl Amaral y otros. Dio conferencias y recitales en el Círculo de Periodistas, en La Prensa e instituciones culturales. Falleció en City Bell, Buenos Aires, el 28 de septiembre de 1967. Entre otras ocupaciones, Roberto Themis Speroni se ganaba la vida trabajando como comerciante en el rubro de la gastronomía (Rotisería), pero, con el correr del tiempo, decidió finalmente dedicarse de lleno a las Letras, su verdadera vocación. Perteneció a la generación del 40 junto a Nestor Mux, Ema de Cartosio, Horacio Castillo, Horacio Ponce de León, Matilde Alba Swan, Norberto Silvetti Paz, Aurora Venturini, Gustavo García Saravi y otros poetas platenses que siguieron la trayectoria lírica de Francisco López Merino. Los grandes temas en la poesía de Speroni son: la Muerte, la Tierra, la Casa, el Amor, la Amistad, el Hombre y Dios en la figura del crucificado. Speroni se presenta a sí mismo diciendo: Nació en La Plata, murió repetidas veces en cualquier lugar, no se arrodilló ante nadie, salvo ante el amor y la tragedia. Fue un dado ciego en un cubilete de hierro; un perro en soledad, una campana orgullosa y ronca; un hombre que por mirar cada muerte en las estrellas, se olvidó de los chacales, de las cucarachas, y en cierta medida de Maldoror, donde una tarde de agosto, sangró su corazón. Y añade a manera de epitafio: No hagan con mi perfil una medalla; levanten en mi llaga una arboleda, construyan, donde mi hueso queda un campo de silencio o de batalla. Obras publicadas Poesía • Habitante Único (1945), • Gavilla de Tiempo (1948), • Tentativa en la Luz (1951) • El Tatuaje en el viento (1959), • Padre Final (1964), • El poeta en el hueso del invierno • Paciencia por la muerte • "A la Paloma Que Maté de Niño" Prosa • El antiguo valle Referencias • González Castro en El Hogar • Horacio Rega Molina en El Mundo • Murphy, H.R. Molina, Jaime Sureda. • Cócaro, Nicolás, Provincias y Poesía, Buenos Aires, Ediciones Culturales Argentinas, Ministerio de Educación y Justicia, 1961. • Saraví Cisneros, Roberto, Primera Antología Poética Platense, Buenos Aires, Ediciones Antonio Zamora, 1956.

Fuente: Francisco Acuyo Y Wikipedia

domingo, 21 de julio de 2013

BENITO LYNCH


25/ 07/ 1951 - 23/ 12/ 1951


Aunque Benito Eduardo Lynch nació porteño (posiblemente en la casa de sus abuelos paternos en Arenales 284), y vivió entre 1885/1890 una niñez campera que lo marcaría, en “El Deseado” (vecindades de Urdampilleta), actual partido de Bolivar, la radicación en 1890 de su familia en la Ciudad de La Plata, hace que pueda considerárselo un platense consuetudinario y asegurarse sin temor al equívoco, que fue un platense de pura cepa y de cabo a rabo, como que en la Capital provincial transcurrió su vida por más de medio siglo y en ella desarrolló la totalidad de su obra. Para ubicar exactamente su corta vida rural, tengamos en cuenta que en junio de 1873 y justamente en San Carlos de Bolivar comienza a apagarse “la estrella” de Cafulcurá, y que recién en 1879 se tranquilizará la frontera interior. En aquellos campos vírgenes, a partir de los 5 años de edad pobló sus ojos de imágenes imborrables el pequeño Benito. Hasta 1893 visitaría la posesión paterna en época veraniega, del mismo modo que en 1896 visita la estancia materna “El Talar”, proximidades de Fray Bentos, República Oriental del Uruguay. A pesar de su vida social urbana, por mucho tiempo no cortaría sus vínculos con el campo, como que entre 1898 y 1908, mantuvo periódicos contactos con las estancias “Barrancas Coloradas”, “Santa Catalina”, “La Quinua” (en Gral. Guido), “Las Víboras” (en Dolores) y “La Clarita” (en Tornquist), contactos que fueron un constante abrevar en la realidad campera de entonces, de allí el tono veraz que permanentemente transmiten sus descripciones de la estancia de fines del Siglo XIX y principios del XX, cuando el campo ya se ha alambrado y cuando el gaucho libre a ultranza ha trocado en el paisano que es peón asalariado. Anecdóticamente, sin afirmarlo, mencionamos que en el decir de Petit de Murat, tenía un “campito en Magdalena”. Respecto de su nacimiento porteño que alguna vez -hace siete lustros- fue puesto en dudas, atribuyéndosele nacencia uruguaya (donde residían sus abuelos maternos), ocurrió el 25 de julio de 1880 y ha quedado claramente demostrado por Estanislao de Urraza en el Diario “El Día” (donde por 20 años trabajara Benito), en un extenso artículo aparecido el 19/11/1964 y luego incluido en su libro “La Plata Ciudad de Mayo”. Demuestra el autor tras la inspección ‘in situ’ de los papeles que despertaron la controversia, que dicha partida alude al hijo primigenio de los cónyuges Beaulieu-Lynch (Elgardo, fallecido precozmente), siendo Benito Eduardo el cuarto de los doce hijos del prolífico matrimonio, por lo que no corresponde a un “evidente error ortográfico” como supone Estela Dos Santos en el fascículo número 38 de la Colección Capítulo, de mayo de 1968. Había sido Susana Clauso Royo quien por vez primera divulgara ese presunto origen desde las páginas de “La Prensa”, dos años antes. En su estada en Uruguay, de Urraza se puso en contacto con las hermanas Bernabela y Catalina (la primera nacida en Bolivar, platense la segunda), que sobrevivieron al escritor y se habían radicado en la heredad materna de “El Talar” (Dpto. de Río Negro, Fray Bentos); dice el investigador que “Fue para ellas una verdadera sorpresa que estuviera en discusión la nacionalidad de su hermano Benito; más aun, les pareció una aberración y me afirmaron que nunca habían oído tal cosa en el seno de su hogar.” Valga apuntar una curiosidad respecto de los hijos varones del matrimonio Lynch: descartando el primer hijo, Elgardo, que como dijimos falleció a poco de nacer, Benito Eduardo sería el mayor, y a partir de él, todos llevarían “Benito” como segundo nombre, a saber, Leopoldo Benito, Tomás Benito, Roberto Benito, Armando Benito y Mariano Benito. Quizás como un exagerado sello paterno, quien tenía por tal su nombre, hombre de fuerte personalidad, algo autoritario y muy celoso. Benito escritor, es el pintor descriptivo y el intérprete filosófico del cambio que sufre la vida rural con la transición de la antigua estancia criolla, a la modernización y la influencia inmigratoria, en la explotación del campo. Su vida literaria se inicia en 1904, cuando desde las páginas de “El Día” -al que había ingresado un tiempo antes como cronista social-, publica sus “Cuadritos Domésticos”, los que firmaba con seudónimo, y no eran de temática rural. Tampoco será completamente campera su primera novela “Plata Dorada”, pero si lo será la segunda que también le traerá la consagración y el elogio de sus pares: “Los Caranchos de La Florida”, de 1916. Tenía 36 años. 15 son sus libros publicados y más de 110 los cuentos dispersos en diarios y revistas; también dos obras de teatro y un argumento de cine aun inédito, al igual que un par de novelas y una media docena de cuentos, todo sin publicar. Es opinión personal, que con la literatura de Lynch, la narrativa gauchesca logra su más alta cumbre, superando incluso a otros autores que han tenido más prensa. Dentro de las varias rarezas de su vida, está la de haberse apartado de la escritura y la publicación a partir de enero de 1941, cuando “La Nación” publica su cuento “Medallas de Oro”; antes, en 1933 había aparecido en forma de libro su última novela “El Romance de un Gaucho”, difícil ejercicio literario ya que se encuentra íntegramente escrito en lengua gaucha. Circunstancia ésta que hizo a muchos críticos tildar la obra de pesada, extensa y recargada por su lenguaje, pero es sin duda -en mi modesta opinión-, el momento más completo y brillante en su obra, ya que el uso del recurso aludido está reservado exclusivamente, a quienes mucho conocen del tema, como era su caso: el de un agudo observador del medio que describe y da vida. Me tranquiliza descubrir que Petit de Murat opinase que con el mismo “Lynch escribe su mejor novela. Antes de despedirlo humaniza el arquetipo. Estos gauchos, realmente los últimos, parecen también los más verdaderos desde el punto de vista de una concepción netamente realista.”, y que Anderson Imbert dijese que así “cerraría su carrera con una extraordinaria hazaña estilística” y tilda al lenguaje de “expresivamente artístico”. Respecto de su voluntario ostracismo literario, arriesgamos una opinión: dado lo austero de su forma de ser, su personalidad retraída y poco dada al público y admiradores, es muy posible que la dura crítica de sus contemporáneos haya provocado en él un rechazo que lo llevó a clausurar su necesidad de publicar, actitud que puede haberse visto aumentada tras el fallecimiento de su madre, Doña Juana, acaecido en noviembre de 1937. A ciencia cierta, no hay o no se conoce, un elemento que justifique su retiro de los medios gráficos, a los que fue tan dado por espacio de casi cuatro décadas. Lo que no abandonó fue la escritura, ya que los trabajos inéditos que dejó indicarían que continuó creando. Llama la atención ver que críticos y comentaristas de su obra -contemporáneos y posteriores-, opinan que adhirió a la corriente naturalista, que debió profundizar más en los aspectos sicológicos de determinados personajes, que éste o aquel párrafo es reiterativo, que la extensión de tal obra es excesiva; pero lo que la mayoría no ve, por desconocimiento o por negligencia, es el profundo conocimiento que tiene Lynch de la vida gaucha o cuasi gaucha, de su lenguaje oral, de sus usos, costumbres y modismos, de sus trabajos, y es en base a esto que entreteje el sólido andamiaje en que se sostiene su obra. Si sus cuentos y novelas tienen una historia que atrapa al lector, siendo que la mayor parte de su obra es de ambiente rural, gran mérito reside en el verismo que transmiten la ambientación de sus situaciones, ya que por su gran conocimiento del medio, sus recreaciones de la vida de la vieja estancia son inobjetables y el modo en que se desenvuelven sus paisanos, acertadamente natural. Benito, más allá de que practique esgrima y boxeo, que frecuente el Jockey Club y que juegue a la bocheta, o de que concurra asiduamente al cine, es un gaucho de espíritu, un enamorado de la libertad de esos campos que conoció en la niñez y lo marcó indeleblemente, amor que sin duda ha ido creciendo proporcionalmente al paso del tiempo. Otro gran conocedor de la vida y el medio rural, Miguel D. Etchebarne, ha sabido observar: “Benito Lynch ha asistido a la tragedia de la desaparición del gaucho y ha puesto lo mejor de su talento en retener en el cuadro de su novela esta romántica figura. Fácil es suponer el dolor que sentiría Lynch al ver que sus gauchos boleadores de avestruces, castos y sufridos, algunos de los cuales nunca se cortaron el pelo ni la barba, eran suplantados por gallegos y turcos. Lynch quiere y admira a los hijos de la pampa. En el gaucho de Buenos Aires, generoso y valiente, indomable como descendiente de tribus guerreras, ve él pasta de héroe. ‘La humildad -me dijo- será de otros, no de los gauchos de la provincia de Buenos Aires.’” Digamos que en 1994 debe haberse hecho la última edición de una obra suya: “1932”, una verdadera rareza ya que es un cuento de ficción publicado en “El Día” en 1907, en el cual el personaje ve desde una aeronave como ha crecido la Ciudad de La Plata al cumplir 50 años, precisamente, en 1932. Este libro, en edición no comercial, fue editado por la Universidad Nacional de La Plata y está firmado con el seudónimo de E. Thynón Lebíc, un anagrama de su nombre, tras el que se escudó en sus primeros escritos. Aquejado por una dolorosa enfermedad, Benito Lynch falleció en el Instituto Médico Platense, el 23 de diciembre de 1951, a los 71 años de edad, y sus restos fueron trasladados a la bóveda de la Familia Andrade, en Buenos Aires. Lástima grande que no descanse en el Cementerio de La Plata. Poco queda en la ciudad que dio marco a su vida, que lo recuerde, sólo un par de placas (que pasan desapercibidas) en el frente del edificio que ocupa el solar de su vivienda en Diagonal 77 Nº 734; el “Rincón del Novelista” en el parque Saavedra, erigido con el portón y la puerta que hicieran el frente de su casa; y el jacarandá histórico que ocupa la plazoleta de Dg. 77, 8 y 43, frente justo al que fuera su domicilio. Ni si quiera se lo menciona en el pretencioso libro que editara la Municipalidad en 1999. ¡Imperdonable omisión! Si lo evocan un par de escuelas, y el Ateneo Literario que perpetúa su nombre. Siendo Guillermo Pilía, Director de Museos, Monumentos y Sitios Históricos de la Provincia (1991), se le erigió a Lynch un monumento en Bolivar, pero falta uno que lo recuerde en La Plata, no sólo como uno de los grandes narradores nacionales del Siglo XX, sino también como uno de los ciudadanos ilustres de nuestra querida ciudad. Y aún estamos a tiempo de salvar la falta. Ahora bien... como era Lynch? Despeja este interrogante la descripción que nos brinda Manuel Gálvez: “Benito era alto, flaco, todo huesos y ángulos. Rostro largo y con alguna arruga, nariz corva, facciones finas, expresión viva. Buen mozo. Tipo muy viril. Ojos grandes, de mirada cordial y un tanto pícara. Tenía en su figura algo de quijotesco: luengos brazos, aire de hidalgo, cuerpo erguido, rostro enjuto. Me recibió muy sonriente y con los brazos abiertos. No era, sin embargo, expansivo: en esto como en todo tenía el sentido de la medida. Muy distinguido, con algo de gran señor, hablaba pulcramente, sin criolladas ni chabacanerías (...) Entre los escritores argentinos, escasos hubo tan caballeros como Lynch. Inclusive sentía exageradamente el prurito del honor, frecuente en los españoles. La franqueza fue una de sus virtudes y también la lealtad.”. Reafirmando lo dicho en cuanto a su forma de ser, Petit de Murat referencia que el crítico chileno Torres Rioseco lo describió “sencillo como una corriente de agua clara, cordial como un vino generoso.” 

Por Carlos Risso

lunes, 24 de junio de 2013

ALFREDO LE PERA

Ha sido sin ningún margen de dudas, uno de los mejores poetas románticos que diera el tango. Su impronta está marcada en la belleza insuperable de sus composiciones.
 Le Pera le dio a la poesía del tango la universalidad necesaria para que pudiera ser entendido por todos los públicos del mundo, sin perder la esencia porteña, ya que en cada una de sus obras está presente el sentimiento genuino de nuestra canción.
Sus padres fueron Alfonso Francisco de Paula Le Pera y su madre María Sorrentino Moreno. Su padre era de Cosenza (Calabria) y su madre de origen napolitano.
En 1898 se radicaron en Buenos Aires, para establecer un negocio de venta de aceite italiano. Se domiciliaron en Rodríguez Peña 373.
El matrimonio Le Pera tuvo un hijo que murió al poco tiempo de nacer. En el año 1900 se trasladaron por cuestiones comerciales a Río de Janeiro, y luego se alojaron en San Pablo. Al emprender el viaje Doña María, estaba embarazada y en la ciudad de San Pablo, dio a luz a su hijo Alfredo. A los dos meses retornaron a Buenos Aires donde lo inscribieron civilmente.
El pequeño Alfredo realizó su ciclo de escuela primaria en el colegio Gervasio Posadas, sito en las calles San Juan y Pichincha. Al concluir la primaria, pasó el bachillerato en el Colegio Nacional Bernardino Rivadavia. Cursando el bachillerato, Alfredo escribió una monografía sobre literatura española de cuarenta páginas. El profesor de la materia era Don Vicente Martínez Cuitiño, quedando gratamente sorprendido por la calidad del trabajo de su alumno. Fue Don Vicente, quien vinculó a Alfredo con los círculos literarios de la época, ya que por su intermedio el joven conoció nada menos que a José Ingenieros, a Alberto Vacarezza y al poeta y periodista libertario, José De Maturana, entre otros reconocidos hombres de letras. Le Pera también cursó estudios de piano en el conservatorio “La Salvia”, sito en San Juan y Jujuy, con el profesor Alfredo de María, llegando a leer el pentagrama correctamente y ejecutar con buen gusto algunas canciones de época.
Alfredo estudió las materias teóricas en medicina para darle el gusto a sus padres, pero abandonó en cuarto año, para dedicarse de lleno al periodismo teatral.
Más tarde, trabajaría en otras redacciones como el diario “La Acción” y posteriormente: “Noticias Gráficas” y “El Telégrafo”.
Desde 1923 aproximadamente, fue asistente de la compañía de los Podestá, en una gira por el interior del país Entre los actores de la compañía del Sarmiento estaban, Enrique Santos Discépolo (con quien lograra una buena relación), Bertha, -quien luego sería la esposa de Sofovich-, la vedette Carmen Lamas, -quien tuviera un romance pasajero con Alfredo- y entre las bailarinas, Aida Martínez, quien sería para siempre el amor de su vida.
Hacia mediados de la década del veinte, Le Pera era ya un conocido periodista, temido en el medio revisteril por sus acostumbrados brulotes (criticas despiadadas y con humor muy ácido contra los artistas). Siempre se ha comentado, que en los años veinte, se había ensañado contra Gardel y que éste había ido a increparlo al periódico.
Le Pera dominaba varios idiomas: al italiano madre y al español aporteñado que aprendió naturalmente, Le Pera sumó estudios de inglés y de francés en la escuela nacional y con el tiempo, aprendió algo de alemán, lo que le permitió dedicarse a traducir películas en Europa para varios países, tarea que como se ve, empezó en Buenos Aires con las cintas mudas y las primeras sonoras hacia 1929.
Varios literatos que lo trataron, afirmaron que Le Pera leía en todos estos idiomas y que tenia miles de libros en su domicilio de la calle Corrientes. Mientras tanto, en el período 1927-1930, Alfredo no dejó sus tareas en los diarios ni tampoco en los escenarios, ya que desde su primera obra la cual Discépolo compuso la música: “Carillón de la merced”. 
Nació la vinculación de Le Pera con el actor Pedro Quartucci, recién llegado de Europa, quien le habría exigido explicaciones al crítico. De ese encuentro, surgió una cordial relación que culminó con la dirección de Le Pera de la compañía del Teatro Cómico, que capitaneaba el actor y deportista, para una gira por Montevideo. Esta fue la primera oportunidad que tuvo Le Pera para dirigir una compañía en pleno. Le Pera se especializó en la novela y el cine policial, que formará parte de varias tramas en las películas de Gardel. 
 En enero de 1932, Gardel se encontraba trabajando en Londres. Le Pera trabajaba allí como cronista y además se había vinculado afectivamente con una bailarina inglesa, Para los meses de abril y mayo de 1932, Gardel y Le Pera volvieron a reencontrarse en París. En esta estadia parisina, Guibourg citó al cantor y al poeta en el “Café Rochefoucauld” y a partir de allí, tomaron el compromiso de trabajar juntos

Tragedia y fallecimiento

Al regersar de una gira a Colombia, Alfredo Le Pera, al igual que Carlos Gardel, Guillermo Barbieri y Riverol murieron carbonizados en el mismo accidente aéreo que les costo la vida.
Fallecio en Medellín, Colombia, el 24 de junio de 1935, luego de que la avioneta, supuestamente por exceso de equipaje, se estrellara con otra avioneta apenas despegara. José María Aguilar, sobrevivió a la tragedia aunque quedo desfigurado y con serias quemaduras en sus manos

La colisión

Eran aproximadamente las 15 horas de ese día cuando el F-31 carreteó hasta la cabecera sur del aeródromo, hizo una prueba con los motores e inició la carrera de despegue que, al comienzo, fue normal, pero luego la aeronave desvió su trayectoria en forma brusca a la derecha y chocó con el Manizales, que esperaba a un costado de la pista, aproximadamente a 75 metros del eje de ésta, ocasionando el incendio total de las dos aeronaves.

Poemas

Amargura (Tango)
Amores de estudiante (Vals)
Apure delantero buey (Canción)
Arrabal amargo (Tango)
Caminito soleado (Canción)
Carillón de La Merced (Tango)
Criollita de mis amores (Zamba)
Criollita, decí que sí (Canción)
Cuando tú no estás (Canción)
Cuesta abajo (Tango)
El día que me quieras (Canción)
En los campos en flor (Zamba)
Estudiante (Tango)
Evocación (Tango)
Golondrinas (Tango)
Guitarra, guitarra mía (Estilo)
Lejana tierra mía (Canción)
Los ojos de mi moza (Jota)
Mañanita de sol (Tonada campera)
Me da pena confesarlo (Tango)
Melodía de arrabal (Tango)
Mi Buenos Aires querido (Tango)
Por tus ojos negros (Rumba)
Por una cabeza (Tango)
Recuerdo malevo (Tango)
Rubias de New York (Foxtrot)
Silencio (Tango)
Sol tropical (Rumba)
Soledad (Tango)
Suerte negra (Vals)
Sus ojos se cerraron (Tango)
Viejos tiempos (Tango)
Volver (Tango)
Volvió una noche (Tango)

Fuente:
“Alfredo Le Pera el gran literato del tango” por Pablo y Carlos Taboada http://www.investigaciontango.com/inicio/index.php?option=com_content&view=article&id=144:guillermo-d-barbieri&catid=35:carlos-gardel&Itemid=55↑ http://www.buenosairesantiguo.com.ar/carlosgardel7barbieri.html “Accidente aéreo de Medellín del 24 de junio de 1935” Wikipedia